Así, los primeros pobladores se encontraron con un entorno físico similar desarrollando una misma cultura relacionada con una vida dedicada al pastoreo, a la recolección de frutos y el posterior paso al desarrollo de tareas agrícolas. Una nueva etapa conduce a los asentamientos estables y al contacto con la cultura de los metales. La invasión romana, en busca de la riqueza aurífera, significa un importante proceso de aculturización. La organización del territorio medieval y la influencia ejercida en el plano administrativo y cultural por el Monasterio de Santa María de Villanueva proporciona una nueva concepción social.
Con la llegada de la Edad Moderna se abren nuevas perspectivas económicas que acabarán consolidándose en el Siglo XVIII debido a la incidencia de la metalurgia que aprovecha las óptimas condiciones del entorno para su implantación. Incluso en la actualidad el desarrollo del turismo rural es un valor que la comarca comparte.
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