El poblamiento y organización del territorio de Santalla de Oscos sigue las pautas de otras muchas localidades enclavadas en la media montaña de Asturias y la vecina Galicia. El condicionante de las características orográficas y de la dedicación agrícola determinará los emplazamientos humanos.
A lo largo de la Historia, Santalla fue adaptando sus diferentes agrupaciones humanas atendiendo a las posibilidades geográficas, recursos y actividades. Buena prueba de ello son los restos arqueológicos que jalonan su territorio y que van mostrando el paso de una sociedad de pastores nómadas que rinden culto a sus muertos en las sierras con los enterramientos en túmulos, para posteriormente dedicarse a la agricultura agrupándose en los castros, donde también comienzan a trabajar los metales. La invasión romana en busca de las explotaciones auríferas genera la reutilización de los castros y la implantación de villas. La llegada del cristianismo cambia las pautas y empieza a generar la aparición de aldeas durante la Alta Edad Media que serán los asentamientos que perdurarán hasta nuestros días con las lógicas variaciones.
El poder de la Iglesia fue tomando cuerpo y propició, en torno al siglo XI, la creación de sus centros administrativos: las parroquias. Estas parroquias aglutinan a diversas aldeas y la cabecera parroquial es un autentico centro de poder. El territorio de Los Oscos contó con las divisiones parroquiales de San Martín, Santa Eulalia y Santa Eufemia. La feligresía de Santalla dependía administrativamente del Castillo de Suarón y del obispado de Oviedo.
En 1154 el territorio del Suarón es administrado por el obispo de Oviedo hasta que en 1298 se funda la puebla de Castropol con autoridad sobre el territorio de Entrambasaguas, en el que la feligresía de Santalla goza de entidad propia sometida a la autoridad de la Puebla. En esta época también ejerce una gran influencia sobre todo el territorio y en consecuencia sobre determinadas posesiones de Santalla, el Monasterio de Santa María de Villanueva.
Como en buena parte del territorio rural asturiano, a partir de la segunda mitad del siglo XX, se inicia un periodo regresivo de la población debido a la falta de perspectivas económicas. La emigración hacia el centro de la región o hacia el extranjero supone una merma considerable, especialmente de personas jóvenes, lo que acarrea un rápido envejecimiento de la población que subsiste en sus explotaciones agrícolas.
Según los datos publicados por el SADEI en el año 2006, la población de Santalla de Oscos consta de 547 habitantes de los cuales, 282 son hombres y 265 mujeres. El mayor número de habitantes, 142, pertenecen a su capital, Santalla.
Los datos referidos a la vivienda, del año 2001, recogen 279 viviendas familiares de las cuales, 212 son principales y 67 no principales.
El nomenclátor, del año 2006, recoge las siguientes entidades de población: Os Amieiros, Barcia, As Barreiras, Brañavella, Busqueimado, Caraduxe, Ferreira, Ferreirela, A Ferrería, Liñeiras, Mazonovo, Millarado, Murias, Nonide, Parada, Peizáis, A Perulleira, Pousadoiro, A Ponte, Pumares, Quintá, Quintela, San Julián, Sangüeño, Santalla, Sarceda, Souto, Soutón, El Sualleiro, As Talladas, Teixeira, A Trapa, Tresvaedo, A Vaga, A Valía, A Veiga del Carro, Ventoso y Vilamartín.
La agricultura debido a la nueva orientación ganadera se dedica en mayor medida al cultivo forrajero, conservando los tradicionales plantaciones de patatas, leguminosas, hortalizas y frutales para el autoconsumo.
El sector terciario ha aumentado considerablemente acercándose al primario y dando ocupación a la población más joven gracias, en buena medida, al desarrollo del turismo rural. Sin embargo el sector secundario mantiene una baja ocupación relegado a la construcción.
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